jueves, 11 de junio de 2015

Rocas ígneas

De tu aliento saboreo el dulce sabor de agujas ensangrentadas,
corre esperma por tus muslos  como un río desbocado,
como una cascada furiosa golpeando  rocas ígneas.


Aúllo en luna llena por tus mordiscos metálicos,
por tus afiladas uñas de plomo arrancando mi piel,
En tu caverna nado perdido entre fluidos ectoplasmáticos
y caramelos de hiel.


Eres un ser divino caído del cielo,
yo un pobre perseguidor de sueños.

Naces con los rayos del sol, con el despuntar del alba,
yo muero tu ausencia,
llevo la noche por bandera.

Soy un juguete en tus ojos felinos,
te busco por los callejones y en el fondo de las botellas.

Tu fragancia quedó grabada en mis podridas entrañas,
tan sólo deseo escapar de esta languidez,
de esta cárcel  sin puertas,
de esta lluvia ácida que me consume, que me quema,
de la distorsionada imagen que reflejan mis espejos,
de los baños de sal de mis heridas,
de tu lengua viperina.

Maldita la hora en que respire tu aliento,
maldita la hora en que fundimos nuestros cuerpos.

Te fuiste con los primeros rayos del sol,
yo llevo la noche por bandera,
Soy  un poblador de las estepas,
un marinero de alta mar,
un soldado de la legión extranjera.

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