sábado, 13 de junio de 2015

Dios no juega a los dados.

Eran esos días
de tormenta y aguacero,
de húmedos llantos,
de tierra mojada.

En el desierto,
canta el mochuelo
entre espinosos brazos.

Dios no juega
a los dados,
no da, pero no quita.

Reza el pobre
por castillos de arena,
reza el rico
por botellas vacías.

¡Ay de mí!
Entre el deseo
y la felicidad
hay un largo trecho.

Dios no juega
a los dados,
no da, pero no quita.


Todos los derechos están reservados ©.