jueves, 4 de febrero de 2016

Bosques de azahar

De los luengos troncos de las palmeras
Brotan ratas de cartón y de piedra,
Ulula el viento placeres de ultramar,
Los trae consigo como abril el agua
E internet el culto a Narciso.

Aguadulce se esconde tras una espesa niebla
Y un par de universitarios beben litronas
Y fuman jureles en el espigón saboreando
Cada brizna de yerba y cada golpe de sal;
Se abren los brazos del mar con ansias de engullirlo todo:
Los raíles oxidados del poblado minero de las Menas,
el burro del tío Sebastián y sus chineras,
los bosques de azahar, el rugir de las acequias,
la espesura y el fresco aliento de las vinagreras,
la yerta mirada de un gato ante el canto de una cigarra,
el pan, la manteca y el azúcar,
 y Los hermanos Grimm versión VHS.

Némesis imparte justicia en la calle
Mientras en el dedal se dirime la soberanía catalana,
¡Qué decadente despertar!
El papel está impregnado de queroseno
Y se tambalean los triángulos.
Las balanzas marcan  con exactitud el peso
De lejanos disparos y muros ensangrentados;
Y yo sigo aquí, ajeno a tanta vendetta genética,
Buscando un tambor de hojalata
Desgastado y risueño,
Buscando manantiales puros y paisajes yermos,
Buscando alejarme del intenso sabor de los cafés
Y de  bulevares cianóticos y atestados.

*Chinera: Porqueriza, cochiquera.


Todos los derechos reservados©. Diego Torres 2016.