martes, 27 de enero de 2015

El sofista del siglo XXI

Salvando las distancias y agradeciendo la traducción de la excelsa obra de Platón por parte de Patricio Azcárate, me aventuro a crear un símil del pequeño extracto que he publicado de El Sofista (Diálogos). Sin duda mis palabras sobran ya que confío en la imaginación de mis escasos pero singulares lectores. La verdad es que si hubiera tenido la opción de publicar el diálogo entero lo habría realizado ya que no tiene ningún desperdicio. De una belleza poco equiparable y eterna nos muestra que quizás pocas cosas han cambiado en temas tan generales como la educación, la política o la enseñanza.

La figura del sofista roba almas, codicioso, insidioso, comerciante de la verdad, gran orador, inspirador de contradicciones, de dialéctica fácil, es la representación de nuestro político actual. Como dijo un filósofo, que en este momento y lugar no puedo recordar, la filosofía occidental es un comentario a pie de página del gran sabio ateniense.

Llegaremos muchos a la conclusión de que la sociedad esclavista de la Grecia clásica nada tiene que ver con la actual y que por ende no es comparable, sin embargo lejano al uso de anacronismos, me atrevo a sostener que no dista un gran trecho de una sociedad a la otra. La esclavitud tiene muchas máscaras y en infinidad de ocasiones son ejercidas en la lejanía, pasando inadvertidas en el seno de las democracias liberales, donde los derechos individuales son reconocidos por sus diversas constituciones. ¿En qué nos distinguimos entonces? ¿Hemos progresado en cuanto a saber y justicia? ¿Qué es la libertad? ¿Existe la virtud? ¿Se educa bien a nuestros hijos? La ignorancia es una serpiente que bebe agua de muchas fuentes y alimentada por ratas subsiste en los tiempos de la sobre-información, los valores anclados y el hedonismo des ilustrado. 

En este paradójico mundo de imágenes, el sofista se desenvuelve como pez en el agua y con sus palabras vacías pero seductoras aplacan al monstruo, al rebelde sin causa, al  feroz vulgo, al endeudado, al inconformista, al artista e incluso a los que se creen sabios ¿Dónde se debería con más razón que en "el poder" encontrar la virtud y la justicia o el afán del progreso humano? La tarea de librarnos de la tiranía de estos encantadores de serpientes es ardua y casi utópica.

La esperanza siempre reside en el devenir, en los que vienen detrás nuestra, para convertir a la historia circular en lineal y así no cometer los mismos errores una y otra vez. Nuestra educación, individualista y competitiva arroja al mundo a millones de seres enfermos, que confunden el placer efímero con la felicidad, el éxito con la riqueza, los derechos con los deberes o el servilismo con la esclavitud. Alabados aquellos hombres capaces de mandar y servir, de no hablar cuando desconocen, de escuchar a quienes más saben; porque ellos edificarán grandes reinos, alabados aquellos que no miran la paja en los ojos ajenos, alabados aquellos que no temen a la muerte, que aman su rostro y no la imagen que reflejan sus espejos, alabados los que se liberan del yugo del sectarismo, alabados los que quieren crecer cada día, que se refutan a sí mismos, alabados los que tienen pensamiento crítico.

No hay camino libre sin espinas, el mayor enemigo de uno mismo es uno mismo; no hay oasis en el vacío, cuán difícil es encontrar la luz, cuán difícil es remar en aguas turbulentas, cuán difícil encontrar sentido a tus pasos. Como diría Sócrates no sé si la virtud existe, no sé si puede ser enseñada, lo que si sé es que bajo pieles de cordero hay lobos feroces que acechan en cada esquina.