domingo, 8 de noviembre de 2015

No necesito Prozac

                    I

Son las tres de la madrugada
Y mi vejiga está a punto de reventar,
El mundo se ha vuelto loco,
Los pájaros cantan a la luz de las farolas.

Tiro de la cadena y enciendo el ordenador,
Escruto internet buscando algo nuevo
En el mercado del porno.
No es por vicio, sino por adecuar los sueños.

Este puto insomnio me está matando,
Un ácido me corroe el esófago,
Mañana caras planas, gritos
Y aparente dignidad en el trabajo.

Suena el despertador,
Ese jodido aparato me aparta de la dulce muerte,
Siempre a la misma hora,
Por un puñado de dólares,
Un alquiler, un paquete de tabaco,
Unas latas de cerveza y unos canelones precocinados.
   

                    II

Trópico de Capricornio,
Bailemos al son de un viejo rock and roll,
Déjame probar el dulce néctar de tu  raja,
Podría beberlo durante horas, años, siglos,
Sintiendo tus espamos,
El rítmico balanceo de tu cuerpo
Ante las acometidas de mi musculosa lengua.

Eyaculemos y expulsemos
La bilis espumosa de nuestros adentros,
Aquí no hay guiones,
Estamos tú y yo,
No hay reglas ni leyes,
Aquí la verdad no se esconde
Tras palabras educadas,
Tras mentiras piadosas,
Tras sonrisas complacientes y esquizofrénicas.

                   III
                                              
No necesito Prozac,
ni estar sentado en un diván
como en las películas americanas,
sólo necesito momentos verdaderos,
nítidos, luminosos,
necesito tu cabeza al lado
de la mía en la almohada,
te necesito exhausta, feliz
sin pensamiento alguno,
necesito tener la mente en blanco
por unos instantes,
necesito mi mente vaciada de carroña
despojos y problemas fútiles.

Soy un misántropo humanista,
La vida es bastante paradójica
No creen…




Todos los derechos están reservados ©. Diego Torres 2015