lunes, 12 de octubre de 2015

Somos dos espejos famélicos

El tono grisáceo de tus ojos
Sella tardes de soledad en mi alma.

Como el cielo de Bilbao es tu mirada,
Como la vaporosa arcada
De una central térmica,
Como el lento golpeo
De la lluvia en una chapa metálica,
Como el silbido agudo del viento
En las silenciosas estepas.

Somos dos espejos famélicos,
Escondidos en el desván  de los ensueños,
Somos  devoradores infatigables de luz,
 Somos  esclavos  de difusos espejismos,
Somos la tangente
De la circunferencia más cercana,
Somos  dos huesudos locos,
Dos adoradores de la luna,
Dos adoradores del vino,
Somos dos sombras errantes
Guiadas por el barquero Caronte.


Todos los derechos están reservados. Diego Torres 2015.



viernes, 9 de octubre de 2015

Desde el firmamento

Hoy escribo sin sombras
A la luz de los relámpagos
Con un candil oxidado
Versos encontrados.

Hallé cáscara de limón en tus besos,
Pústulas en tu piel,
Y cianóticos dedos.

Me vestí frente al espejo
Y decidí abandonarte.
Decidí abandonar tu cálido jergón
de  pastillas juanola
Y olor a lavanda.

No me esperes sentada
Soy un perro sin dueño.
Conocí la libertad en mis sueños
Y no hay cadenas que soporten mi peso.
Bebí el néctar de los dioses,
Crucé el desierto de Atacama
Con la sed de un moribundo.
Tuve alucinaciones donde voluptuosas vírgenes
Calmaban mi angustia con leche y miel,
Anduve perdido entre el sinuoso
Espacio que dista la vigilia del sueño.
Allí desde el firmamento te observé
Débil y cansada,
Ojerosa y a la vez hermosa,
Y deseé más que nunca
Volver de entre los muertos,
Y perecer a tu lado.



Todos los derechos están reservados. Diego Torres 2015.

jueves, 8 de octubre de 2015

Canta el gitano guitarra en mano

Todo brilla con la cadencia
De un monótono despertar.
Un Ferry atraca en el puerto
En el mar de Alborán,
La alcazaba domina altiva
un vasto enjambre de laberintos de piedra.
Se oye el bullicio de los mercados,
El incesante  fluir del tráfico,
El ingenio de los buscavidas,
Se oyen las risas de niños
Cargados de sueños.

El mar reposa de madrugada
Y conversa con la luna.
En la quietud de la noche
Canta el gitano guitarra en mano
A la locura de las pasiones.
Canta a unos ojos verdes,
Cuenta historias de traiciones,
Cuenta con sabiduría popular
Que el tiempo no es una línea recta,
Que la verdad es una quimera.

¿Dónde vas corazón mío?
Espero que el saber no apague el brillo de tus ojos.
En el teatro el mejor actor es ovacionado,
y vive el mundo de mentiras piadosas.
Espero que la soledad no te visite,
Que encuentres un espacio donde volar
Entre tantos espejos.
Eres de luz transparente
Y te atraen los agujeros negros.
¡Ay Aurora que lento te vistes
En los meses de otoño!
Cuando los árboles mudan de hojas.
¡Ay Aurora!
Se abre la veda para un nuevo combate,
En la locura de las colmenas
Solo reinan los aduladores,
los inconscientes y los ignorantes.
Dame de beber de la pócima de la sandez
¡Oh amada mía!
Que soy un ser insignificante,
Enséñame a amar el carnaval,
El baile de máscaras,
El lenguaje tedioso de la cotidianidad,
Enséñame a vivir el día a día,
A ser uno más,
Dame lecciones de humildad,
Pues tan solo soy un hijo más
De la madre tierra,
Tan sólo soy una estela en el mar.


Todos los derechos están reservados. Diego Torres 2015.

Fragmento de Elogio a la locura

En suma, sin la locura no hay relación humana posible y mucho menos sólida y agradable; sin mí el pueblo no soportaría al príncipe, ni el siervo a su señor, ni la sirviente a su dueña, ni el discípulo a su preceptor, ni el amigo al amigo, ni el marido a la mujer, ni el alojado al huésped, ni el compañero al compañero, ni el convidado al anfitrión se sufrirían; es necesario que todos se engañen, se adulen, se soporten con exquisita prudencia y se unten recíprocamente con la miel de la sandez.
Decidme: ¿Puede amar a alguien aquel que se odia a sí mismo? ¿ Es posible estar de acuerdo con los demás cuando no se está de acuerdo consigo mismo? ¿Puede divertir a los demás el que está desesperado por el tedio? Nadie podrá contestar afirmativamente, si no es más sandio que la propia sandez. Y bien, si a mí (la locura) se me expulsara de entre vosotros, no sólo no podríais soportar a los demás, sino renegaríais de vosotros mismos, sentiríais asco y odio.



Erasmo de Rotterdam, Elogio a la locura.

lunes, 28 de septiembre de 2015

La altura de los tiempos

Respiro con cierta preocupación ante una nueva oleada de irracionalidad y saboreo óxido y metales ya corroídos por el paso del tiempo. Ortega y Gasset hablaba de la altura de los tiempos, una época donde el progreso de la humanidad queda estancando y la ilusión se desvanece tras la máscara de placeres fútiles y efímeros.

El veneno de la autocomplacencia corre por las venas de nuestros políticos, y la joven soberanía popular española se tambalea ante pequeñas sacudidas, como si sus cimientos fueran  de paja o de madera carcomida por la avidez y la falta de ética. “Vivimos en el siglo XXI”, dicen algunos. El siglo del internet, de la neurociencia, de la globalización, de la comunicación sin barreras, de la robótica y de la libertad. Pero que se cuece realmente en las masas, en el común de los mortales, en la gente de a pie, en las clases medias, acaso caminan hacia la libertad colectiva, acaso el progreso son las posesiones o la propiedad privada, acaso no sueñan las perdidas ovejas con un pastor que les indique una razón por la que luchar o por la que vivir.

Aceptamos roles y jugamos papeles en diferentes actos, en diferentes escenarios. Unas veces la relación es de poder para con los otros, otras veces es de sumisión, y trabajamos sin ver el resultado de lo que producen nuestras manos. Bienes por servicios, bienes por objetos inanimados,  que nos son ajenos, que no valoramos y desconocemos que manos han llegado a diseñar, crear, fabricar o montar dicho objeto. Parece que ha caído del cielo. No contentos de crear necesidades absurdas, los productos tienen una vida útil y mueren cuando el que los ha programado lo ordena,  ésta es la llamada obsolescencia.

Volvamos a temas más generales, divago bastante por lo que podéis observar, queridos lectores. Mi intención es representar este estilo de vida, que cada vez se aleja más y más de los deseos y objetivos por los que nuestro cerebro ha sido diseñado. Y me preguntarán, ¿Para qué ha sido diseñado? Mi respuesta es que para la supervivencia. La cultura avanza infinitamente más rápido que la evolución fisiológica de nuestro cerebro, en este contexto no es de extrañar que se produzcan tantas enfermedades mentales en una sociedad en la que el miedo y la ansiedad reinan a sus anchas. Pero, por qué, de dónde surge esta presión que nos asfixia, que nos produce úlceras, que provoca accidentes cerebro-vasculares, insomnio, depresión y otras tantas cosas más. La mente somatiza los desequilibrios en los que está inmersa y avisa a nuestra córtex-prefrontal de que algo no está funcionando bien. Qué complicada que es la lucha entre la razón y las pasiones. Este carcelero que es la razón, este carcelero que ocupa un ínfimo porcentaje de nuestra mente, no es para mí tal cosa. La razón o cerebro consciente sirve para manejar nuestras emociones, no para reprimirlas. Todas las patologías mentales que no tienen una base genética o tóxica provienen de este desequilibrio, de una mala canalización de nuestra energía y nuestro potencial.

El futuro realmente es tan sólo la consciencia de que hay que acumular alimentos para los meses fríos o de invierno. Jodido futuro, eres el responsable de tantas atrocidades, has creado tanta insatisfacción y tanta infelicidad; no existes, eres un punto invisible en la línea del tiempo, la quimérica ilusión de los enfermos del presente, la voz de los demagogos, de promesas incumplidas, la voz de los extintos oráculos y las cartas astrales.

¿Qué dicen ustedes?
¿El progreso surgió con el nacimiento  de las naciones, de la civilización, del poder, y de la propiedad privada o murió ese mismo día?  ¿Nació día en el que colectivo y el bien del común dejo paso a la competitividad y al individualismo? ¿Nació cuando la mujer dejó de ser respetada como la madre tierra de la fertilidad, para pasar a ser esclava del hombre? ¿Nació cuando los recursos naturales se convirtieron en  un derecho y no un regalo de los dioses o del azar?


¿Qué es el progreso, la autodestrucción o la felicidad? 

Todos los derechos están reservados. Diego Torres 2015.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Ideales de trileros

Barcos de papel,
antenas de móviles,
palabras sin gestos,
viento gélido,
ideales de trileros,
raíces podridas 
por el vacío y la cotidianidad,
tan cerca y tan lejos,
¡La vida es un misterio! 

Todos los derechos reservados. Diego Torres 2015

martes, 18 de agosto de 2015

Encontré mi llanto

            En la lluvia de noviembre
Encontré mi llanto,
En la soledad de un grafiti
De algún edificio del extrarradio.

En los vidriosos ojos de una anciana,
En los rítmicos movimientos
De un hombre con Parkinson,
En la espuma de una taza de café  vacía.

En el rugir de la mar bravía,
En las desgastadas maderas de las vías de un tren,
En un rojizo atardecer ventoso,
En el silencioso y monótono movimiento
De las velas en la noche de los difuntos.

Encontré mi llanto en el vapor
Que vomita una alcantarilla
En el barrio de Whitechapel,
En los furiosos picotazos de los gallos de pelea,
En las amarillentas páginas de un viejo diccionario,
En los gruesos labios de una prostituta mulata,
En el olor a orín de las tabernas,
En el suave balanceo de los barcos
Atracados en un puerto.

Encontré mi llanto en los sin papeles
Que esperan una jornada de trabajo,
en la profusa barba de un sin techo,
en la densa niebla del cielo de Pekín,
la encontré en lo más profundo de mi ser,
en lo más profundo de mis átomos.

Todos los derechos reservados©. Diego Torres 2015